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No siempre los ojos reflejan el alma de una persona como se suele decir. A veces, las apariencias engañan y lo que muestran los ojos no es en realidad lo que verdaderamente se quiere mostrar. Este es el caso de las bolsas y ojeras. Cuando aparecen revelan un aspecto triste y poco juvenil, así la mirada que debe lucir brillante y llena de gracia se apaga, y deja de ser estética.

Aunque las dos pueden deberse a factores congénitos o hereditarios, las bolsas presentan mayores complicaciones que las ojeras, pues estas últimas a menudo son parte del físico de la persona o aparecen como consecuencia de trasnochar. Según la responsable de ocuplástica y oncología ocular del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima, Yerena Muiños, las ojerastienen “una coloración oscura, casi violácea, y al ser hundimientos a nivel del reborde orbitario, se mejoran con rellenos y tratamientos de piel”.

Así mismo, la experta llama la atención sobre la confusión general entre ojera y bolsa en los ojos. “Se suelen confundir con las bolsas, que son diferentes porque se debe a una protrusión. Las bolsas son la salida de los paquetes grasos intraorbitarios en general, que se producen por la elongación de los ligamentos y septum, lo que lleva a que se hernien y se vean por fuera esas bolsas de grasa”, señala Muiños.

La especialista apunta que el promedio de edad en las que suelen aparecer las bolsas o se ven más marcadas es entre los 45 y 50 años, y van evolucionando conforme aumenta la edad. “El proceso de envejecimiento es continuo, depende de muchos factores tales como la exposición al sol, el tabaco, enfermedades, etc.”, explica Muiños.

Cómo hay que tratarlas

Pero sin que existan o no ojeras y bolsas, el área del contorno de los ojos merece especial atención pues está expuesta a todo de tipo de agresiones externas, debido a que la piel en esa zona es demasiado fina.

En el caso de las bolsas de ojos, la especialista destaca que no tienen más tratamiento que el quirúrgico, requiriendo una blefaroplastia. “Debido a su formación, no tiene otra solución que la cirugía. En etapas más precoces pueden manejarse con técnicas de ultrasonido o algún tipo de relleno para disimular los efectos visuales”, reseña.

Ainhoa Placer, especialista en cirugía plástica, estética y reparadora, y vocal de comunicación y redes sociales de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), explica que la blefaroplastia consiste “en extirpar la parte de la grasa periorbitaria que está protruyendo hacia la piel y resecarla. En la misma cirugía también suele corregirse el exceso de piel, especialmente en el párpado superior”.

Además, Placer incide en que con esta técnica los riesgos para el paciente son inherentes a una cirugía normal. “Dentro de su influencia, al paciente le deja unas pequeñas secuelas como moratones en los ojos que son inevitables”, explica la especialista. Esta práctica está desaconsejada para aquellas personas que sufren alteraciones oculares como síndrome del ojo seco, en pacientes con exoftalmos por hipertiroidismo, con alteraciones de coagulación o cualquier otra enfermedad que complique la cirugía, señala Placer.

A pesar de todo, a juicio de ambas especialistas, es difícil que desaparezcan las bolsas una vez que han salido. Según comentan, estas requieren de un tratamiento diario porque generalmente se envejece todos los días y, con ello, se empeora.


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