Por qué no se debe fumar antes ni después de una
cirugía plástica
El consumo de cigarrillo es uno de los principales factores que pueden afectar negativamente una cirugía plástica, tanto en la seguridad del procedimiento como en los resultados estéticos. Sustancias como la nicotina y el monóxido de carbono reducen la oxigenación de los tejidos, alteran la circulación y debilitan el sistema inmunológico, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.
Fumar antes de una cirugía puede provocar problemas anestésicos, mayor sangrado y necrosis de la piel. Durante el postoperatorio, el tabaco retrasa la cicatrización, aumenta el riesgo de infección y puede generar resultados estéticos insatisfactorios. Por esta razón, los especialistas recomiendan suspender el cigarrillo al menos 3 a 4 semanas antes y después de la cirugía.
Dejar de fumar durante el proceso quirúrgico favorece una recuperación más rápida, cicatrices más estéticas y resultados más seguros y duraderos. La decisión no solo impacta la cirugía, sino también la salud general y la calidad de vida del paciente.

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